Navidad en casa: cuando el mayor riesgo no está en la mesa, sino en el fuego

Navidad en casa: cuando el mayor riesgo no está en la mesa, sino en el fuego

La Navidad es esa época en la que el hogar se llena de luces, adornos, velas y enchufes trabajando a destajo. Todo parece acogedor… hasta que el fuego entra en escena. Porque, aunque no se hable mucho de ello, los incendios domésticos aumentan durante las fiestas navideñas, y casi siempre por los mismos errores de siempre: exceso de confianza y poca prevención.

La Comunidad de Madrid ha vuelto a recordarlo con una serie de recomendaciones que, más que consejos, deberían figurar en letras grandes en el salón de cada casa.

Luces, adornos y calor: una combinación peligrosa

Las luces de Navidad son las primeras sospechosas habituales. Deben llevar certificado europeo CE y colocarse lejos de fuentes de calor como estufas, radiadores o chimeneas. Un adorno puede parecer inofensivo, pero arde con una facilidad pasmosa cuando se dan las condiciones adecuadas.

A este escenario se suma el uso intensivo de aparatos de calefacción. Regletas saturadas, enchufes sobrecargados y cables que se calientan más de la cuenta convierten cualquier vivienda en un riesgo potencial de incendio. Aquí no hay heroicidades: si algo huele a quemado, hay que actuar rápido, cortar la corriente y, si es necesario, usar un extintor doméstico antes de que el fuego gane terreno.

Velas: el incendio más silencioso

Las velas decorativas aportan ambiente, sí, pero también son una de las principales causas de incendios en el hogar durante estas fechas. Los bomberos lo dicen sin rodeos: mejor velas LED. Y si se utilizan velas reales, deben colocarse sobre bases ignífugas, lejos de cortinas, alfombras o muebles, y apagarse siempre antes de salir de casa o irse a dormir. El fuego no avisa. Y cuando lo hace, ya suele ser tarde.

Detectores de humo y extintor: la pareja que salva vidas

Hay dos elementos que marcan la diferencia en un incendio doméstico: el detector de humo y el extintor. El primero avisa cuando aún hay margen de maniobra; el segundo permite actuar en los primeros segundos, cuando el fuego es controlable. Son económicos, fáciles de instalar y, sin embargo, siguen ausentes en demasiadas viviendas. Tenerlos no es exagerado: es pura responsabilidad.

Petardos y pirotecnia: fuego fuera de control

La ASEM112 insiste cada año en lo mismo, y cada año hay incidentes. Los petardos y cohetes mal utilizados pueden provocar incendios y quemaduras graves. No deben ser manipulados por niños, ni lanzados en interiores, ni introducidos en papeleras o contenedores. Además del riesgo de fuego, el ruido afecta gravemente a personas mayores y animales. El espectáculo nunca compensa el peligro.

Baterías de litio: incendios modernos, consecuencias reales

Móviles, ordenadores, patinetes eléctricos, auriculares… Muchos de los dispositivos cotidianos funcionan con baterías de iones de litio, capaces de provocar incendios muy violentos. Su carga debe realizarse en espacios ventilados, nunca en vías de evacuación. Cuando arden, generan humo tóxico, gases inflamables y proyectan partículas incandescentes que pueden prender muebles cercanos en segundos. En estos casos, disponer de un extintor para baterías de litio puede evitar que el fuego se propague por toda la vivienda.

El fuego no entiende de fiestas

Aunque menos visible, el riesgo de incendio también está presente en cocinas sobrecargadas, descuidos al cocinar o consumo excesivo de alcohol que reduce la atención. Un pequeño error puede tener consecuencias graves.

Por eso, desde los servicios de emergencia recuerdan que la prevención es la mejor herramienta contra el fuego: revisar instalaciones eléctricas, evitar sobrecargas, apagar velas, vigilar fuentes de calor y contar con medios básicos de protección.

La Navidad está para celebrarla, no para lamentarla. Y frente al fuego, la diferencia entre un susto y una tragedia suele estar en algo muy sencillo: anticiparse. Porque el incendio nunca avisa… pero siempre da señales.